El pene del avestruz

La ciencia ha vuelto recientemente a volcar su atención al fascinante mundo de los penes de ave. Hay que reconocer que no es un área zoológica demasiado conocida, pero tiene profundas implicaciones en el conocimiento que tenemos de la evolución de los vertebrados. Hoy hablamos del extraño miembro del avestruz.

La mayoría de las aves carece de pene, a pesar de que sus ancestros reptiles parece que disponen todos de uno o dos (a excepción del tuatara, pobre). La forma que tienen de copular es el llamado beso cloacal: restregando sus orificios cloacales (esto es, una salida común para los sistemas urinario, digestivo y reproductor) hasta que, con las humedades varias, el esperma se abre camino hasta su destino. Supongo que puede ser divertido.

Otras aves disponen de penes más o menos elaborados y funcionales: cisnes, patos, gansos- cuyo mecanismo es muy similar al nuestro, básicamente un sistema hidráulico y una estructura de colágeno que otorga tamaño, dureza y rigidez a una bolsa de tejido vascularizado normalmente fláccida. La diferencia es que, mientras nuestros penes se llenan con sangre arterial a través de las arterias pudendas internas (ramas terminales de las arterias hipogástricas) y se vacían mediante un complejo sistema venoso, los penes de ave deben el soporte estructural al fluido del sistema linfático.

Estudios del siglo XIX concluían que el grupo de las Ratites (aves no voladoras que incluyen al emú, el kiwi y el avestruz) tenían penes activados por sangre, y aunque un estudio de los años ’20 planteaba la posibilidad de un mecanismo linfático, ningún científico tenía razones para dudar de ello (o ganas de comprobarlo) hasta ahora. Richard Prum y Patricia Brennan, de Yale y la University of Massachusetts Amherst respectivamente, diseccionaron genitales de avestruz (Struthio camelus) y emú (Dromaius novaehollandiae) concluyendo que el mecanismo aviano de erección era claramente linfático, y por tanto diferente del del resto de los vertebrados. Una forma totalmente nueva de producir una funcionalidad ya existente. ¿Acaso las aves son extraterrestres?

La reconstrucción del mecanismo eréctil a través de la linfa pudo haber sido de utilidad para los patos –violadores consumados– ya que permite un despliegue más rápido de la herramienta. Pero hay dos cosas importantes: primero, el sistema linfático no permite mantener erecciones duraderas, lo cual habla mucho de los métodos de cópula de las aves; segundo: parece que los ancestros de las aves incorporaron este sistema mucho después de que el mecanismo a base de sangre estuviera establecido en reptiles y mamíferos.

The erection mechanism of the ratite penis, en Wiley Online Library
Recuerdo y actualización de las bases anatómicas del pene
, en Archivos Españoles de Urología