La especie de grillo de arbusto Platycleis affinis (Tettigoniidae) es el animal terrestre con los testículos más grandes, ocupando éstos un volumen del 14% del total del cuerpo. Si un humano los tuviera así de grandes (y no sus miserables 0.05%) cada uno tendría el tamaño de una pelota de baloncesto. Al menos eso afirma un estudio reciente de la Royal Society, que analiza la estrategia reproductiva de estos insectos: como siempre, entre ellos prima la cantidad antes que la calidad.
La producción de esperma se distribuye en cantidades pequeñas, pero en muchas hembras; esto facilita una mayor distribución de los genes del macho. Los tettigónidos en general además ofrecen a la hembra un spermatophylax, -una especie de bollo gelatinoso que además de contener esperma lleva nutrientes necesarios para la concepción de los huevos- el cual es consumido una vez terminada la cópula. Digamos que llevan la paga de manutención incluida.
Estos insectos, elegantes y discretos, llevan sus órganos ocupando la mayor parte del abdomen y no colgando en forma de sacos asquerosos y peludos.
Larger testes are associated with a higher level of polyandry, but a smaller ejaculate volume, across bushcricket species (Tettigoniidae), en Biology Letters.



