El tabaco

A partir de hoy ya no se podrá fumar en espacios públicos. La normativa, más estricta que la anterior, elimina algunos puntos «flexibles» como eran los bares tolerantes o los espacios de fumadores de los aeropuertos. Resulta interesante que

La ley permitirá fumar (…), en las prisiones, en los centros psiquiátricos y en los denominados “clubes de fumadores”.

Esto me recuerda a los aristocráticos clubes ingleses de época victoriana. Por otra parte, sí se puede fumar siendo un loco o un criminal.

Pero lo que me afecta personalmente es la desaparición de uno de mis productos de fumar favoritos, el cigarrillo de chocolate. La ley llega al extremo de la hipocresía al prohibir estos cigarritos y convertirlos en ¡lápices de chocolate! Espero que no retiren los muñequitos de jengibre por fomentar el canibalismo. ¡Ay, aquellos tiempos en que podías comer ratones de gominola, huevos fritos, bombonas de butano, dentaduras…!