Las arañas son invertebrados capaces de desarrollar elaboradas estrategias de acecho. Algunas cazadoras tienen su cuerpo y gestos adaptados para camuflarse entre las flores u otros animales; la mayoría llevan un camuflaje genérico para esconderse en la tierra y troncos, pero aún así se preparan nidos provistos de tapa donde se esconden.
Las arañas tejedoras son aún más refinadas: el diseño de cada tela puede estar optimizado para atrapar presas de un tipo específico, con hilos sensores que avisan al animal cuando una presa ha quedado atrapada; hay tendidos impresionantes de varios metros, o densos y algodonosos. Yo he podido probar la resistencia de los hilos estructurales que tienden las Argiope entre los matorrales, casi invisibles pero capaces de frenar el paso de una persona a paso ligero y aun así no romperse. Con esta materia prima fabrican trampas, bolsos, redes portátiles, botellas de inmersión y casas submarinas (específicamente Argyroneta), y también señuelos.
El género Cyclosa de las junglas del Perú es conocido por acumular porquerías -restos de comida, hojas secas, tierra- y entretejerlos con seda arácnida para hacer estos señuelos, que cuelgan de las redes. La utilidad de estos señuelos parece discutible, porque parece que lo esencial de una red es que no se vea, pero lo hacen. (Volviendo a la experiencia personal, una vez vi una guarida de araña en un terreno esquistoso: el animal había colgado trocitos cuadrados de pizarra bituminosa, brillantes como espejos, de hilos a lo ancho de toda la grieta que daba a su refugio. El resultado era parecido a esas cortinas de CD’s viejos que hace la gente. ¿Por qué? Tal vez por la misma razón que los pulpos adornan sus madrigueras con conchas y corales: un intelecto dotado de estética que los humanos que adoramos el pulpo frito nos negamos desesperadamente a reconocer)
En los márgenes del río Tambopata (Amazonia peruana) habita la nueva especie de Cyclosa sin describir, que ha dado un paso más allá y fabrica estos señuelos con forma de araña. Desde lejos, lo que cuelga de la tela aparenta ser una araña mediana, de un par de centímetros, muerta y seca. Pero escondida entre las madejas está la verdadera araña (mucho más pequeña) al acecho.
Podría ser que la utilidad del señuelo fuera en parte, distraer a la presa del verdadero peligro; o también que sirviera como contramedida para los ataques de las avispas papeleras (Polistes) que suelen atacarlas.
Noticia en perunature.com
ACTUALIZACIÓN!
Un estudio más detallado en el entorno selvático de estas arañas (muy poco accesible como para hacer estas investigaciones más a menudo) ha revelado que las Cyclosa no sólo utilizan las estructuras aracniformes como refugio contra depredadores suficientemente grandes como para representar un peligro. Parece que tanto machos como hembras colaboran activamente en la fabricación de estas figuras, con un sentido enternecedor: sirven también como guardería, en la que la hembra pone los huevos y las arañitas viven hasta alcanzar una edad y tamaño seguros como para salir al mundo exterior.
Visto en NewScientist.





