Cuando H. P. Lovecraft racionalizó su mitología terrorífica de ficción en En las Montañas de la Locura, ubicó los últimos rescoldos de la poderosa raza de los Antiguos -seres provenientes de los confines del Universo, infinitamente sabios y creadores de la vida en la Tierra, cuyo aspecto recordaba vagamente al de los crinoideos y las estrellas de mar- en unas montañas situadas en el Polo austral; la capital abandonada entre los crecientes hielos dejaba entrever una trágica historia, pues la raza Antigua había pasado su época de esplendor y, si aún quedaban algunos supervivientes, se habían replegado a las oscuras profundidades marinas bajo el océano. Por cierto, siguen los rumores de que la versión cinematográfica se va a rodar pronto dirigida por Guillermo del Toro (Hellboy) y posiblemente con Tom Cruise en uno de los papeles principales.
Un estudio recién publicado del NIWA (New Zealand Institute of Water and Atmosphere) sobre las poblaciones abisales de los montes submarinos del Almirantazgo -no demasiado lejos de la bahía de McMurdo, donde empieza la historia de Lovecraft- nos habla de un descubrimiento insólito: poblaciones enteras de al menos una especie desconocida, con una tipología similar a la que era frecuente en los mares terrestres hasta el Paleoceno, es decir, hace 65 millones de años. Sí, se trata de comunidades de crinoideos que viven al estilo de su gran época (la cual duró más de cuatrocientos millones de años); en los mares modernos, los crinoideos viven una existencia tímida y solitaria, pero aquí -libres de depredadores y con un rico caudal de nutrientes provisto por las corrientes polares- están estupendamente.
A lost world? Archaic crinoid-dominated assemblages on an Antarctic seamount (ScienceDirect)
Visto en New Scientist.



