Gusanos que cazan en manada

Los gusanos de la especie Euperipatoides rowelli son bastante curiosos. Para empezar, no son gusanos propiamente dichos (es decir anélidos): pertenecen al venerable phylum Onychophora (Portadores de Uñas) cuyas primeras muestras se remontan al Aysheaia del Cámbrico. Se llaman vulgarmente Gusanos de Terciopelo y viven debajo de las hojas y troncos podridos. En realidad están más emparentados con los Artrópodos que con los gusanos, y se les considera un eslabón entre estos dos modelos de animales.

Estos gusanitos con patas, de unos pocos centímetros de largo, se dedican a cazar babosas y otros animalejos más pequeños que ellos. Pero Euperipatoides va más allá: vive en grupos organizados de quince individuos o así, dominados por una hembra. Las hembras dominan en todo y son más grandes, pero eso sí, son los machos los que pueden iniciar una colonia.

Para cazar, atacan en manada a grupos de termitas o incluso saltamontes más grandes que ellos, inmovilizándolos con una secreción mucosa que echan por la cabeza a larga distancia (al estilo de las telas de Spiderman). Este moco se solidifica envolviendo a la presa en una coraza rígida.

La sustancia no se parece a la organizada cadena molecular de la seda arácnida: es un pegote amorfo de proteína desorganizada disuelta en agua, que se solidifica al evaporarse ésta. La lucha de la presa por liberarse provoca un hilado de proteínas que lo apresan aún más firmemente: al final, el desventurado bicho es asaltado por la hembra dominante que le inyecta un disolvente -sí, al estilo arácnido; ya decíamos que estos bichos están emparentados- y luego se lo va merendando vivo. Después de la jefa siguen las otras hembras, luego los machos y las crías. Este comportamiento de manada es inusual entre invertebrados! Menos mal que son pequeños.