Haciendo peplómeros

haciendo peplómeros

El viernes me pusieron, después de algunas desventuras, la primera dosis de la vacuna Moderna (que no es que sea mu moelna, el nombre viene de Modified RNA) y me avisaron que podía haber efectos secundarios como fiebre, cansancio, dolor muscular y eso; como la alergia que llevo esta primavera loca ya me suministra alegremente esos síntomas, pues vale. Eso sí, el hombro me empezó a doler al día siguiente y hasta hoy… pero nada que necesite analgésicos.

La “Moderna” realmente es la compañía, que está en Cambridge. La vacuna se llama mRNA-1273, y es el primer producto que lanzan al mercado ya que es una compañía pequeñita. Tenía contratos con DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency – ojo paranoicos) y el año pasado se llevaron 483 millones de dólares de subvención del Biomedical Advanced Research and Development Authority (BARDA) durante la administración Trump.

Esta vacuna, como la de Pfizer, utiliza microgotitas de grasa para transportar ARN con el código de los peplómeros o espículas moleculares -que en el caso del SARS-CoV-2 se parecen más a ventosas- hasta el torrente sanguíneo, donde nuestro sistema inmunológico lo replica, examina y destruye; quedándose con la “huella molecular” con la que tomarán a cualquier cacharro que entre al organismo con espículas de esas y lo harán pedazos. La gracia es que, al no ser una vacuna “clásica” que lleva el virus atenuado, no hay posibilidad alguna de infección. Eres tú mismo quien fabrica el trozo de proteína.

el código ARN que expresa los peplómeros

Lo bueno del caso es que unos científicos de Stanford han publicado el código fuente de la vacuna mRNA (tanto la de Pfizer como la de Moderna). ¡Y lo han hecho en GitHub, el conocido repositorio de código software! Esto de abajo es la secuencia de ARN que codifica la proteína del peplómero, con las habituales cuatro bases: adenina, timina, citosina y guanina (en el ARN la timina se sustituye por uracilo)

Tengo entendido que los de Pfizer han cambiado el uracilo por pseudoridina (1-methyl-3′-pseudouridylyl) para que el sistema inmunitario no se mosquee y destruya la vacuna sin molestarse en “leerla” primero).

Resulta alucinante ver cómo cada vez más la vida nos deja de parecer un mecanismo y se asemeja a un gigantesco programa informático, hackeable y todo.

Assemblies-of-putative-SARS-CoV2-spike-encoding-mRNA-sequences-for-vaccines-BNT-162b2-and-mRNA-1273, en GitHub

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ObiWan
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