Hace poco aparecieron en una cantera de Polonia las huellas del tetrápodo más antiguo conocido (o más bien desconocido, ya que sólo nos queda de él las marcas de patas en el barro). Bien, ahora para superarlo tenemos el surco más antiguo descubierto hasta el momento, un canalillo dejado por algún organismo de la misteriosa fauna del Vendiense de hace 565.000.000 de años.
La fauna de esa parte del Precámbrico -llamada de Ediacara por un importante yacimiento australiano- es misteriosa no porque haya extraterrestres o fuerzas sobrenaturales implicadas, sino porque fue un ramal de la evolución que no se parece a nada que haya sobrevivido después: sus huellas aplastadas en algunos yacimientos finos son lo único que nos queda, sombras de un orden que pudo haber sido y acabó desapareciendo.
Las huellas parecen el rastro de una babosa, y debieron haber sido producidas por algo no más grande que eso. Encontradas en Mistaken Point (Canadá) dan poca información a primera vista, pero algo queda claro: en aquellas épocas tan tempranas, las cosas vivas ya disponían de sistemas locomotores con los que controlar su desplazamiento, léase músculos-válvulas-o lo que sea.
Noticia en New Scientist.



