Limpieza primaveral

Estos días estoy aprovechando el tiempo libre en tirar cosas. No es que esté la cosa como para tirar nada, pero la costumbre de acumular cosas (cajas vacías, papeles, revistas, aparatos estropeados «por si las moscas…») tiene por necesidad que acabar así. El Sindrome de Diógenes compensado con el Síndrome de Terminator.

De un solo escondrijo ha salido más o menos cuatro metros cúbicos de basura variada: ladrillos, cintas VHS, medio proyector de diapositivas (!) guías telefónicas, frascos de café vacíos, una hucha (vacía) tubería de plomo y cobre, dos sacos de cemento apelmazados, otro de escayola, una aldea de cucarachas, y el volumen de un cubo de agua lleno de pelos de gato y bolas de pelusa. A causa de mi alergia al polvo estas limpiezas me dejan hecho idem, pero esta vez he usado mascarilla y aspiradora. Y aún me quedan tres escondrijos más! La casa de 60m2 está más ocupada por objetos inútiles que por muebles de uso habitual.

Para los mayas era el Wayeb’, los cinco días antes del Año Nuevo: en ese tiempo se hacía una limpieza general de la vivienda y se tiraba la vajilla para cambiarla por una nueva (para regocijo de los futuros arqueólogos). Para los chinos, la limpieza y desecho de trastos es una forma de restaurar el flujo del chi, la fuerza vital que rodea y mantiene la casa. Esto es un consejo básico del Feng-Shui, pero además algo bastante lógico. En Japón está costumbre se traduce en el 大掃除 oosoji, la «Gran Limpieza Anual». Para los americanos es el Spring Cleaning, cuando acaba el invierno. Los iraníes practican el khooneh tekouni antes del Nowruz o año nuevo persa, y los hebreos antes del Pesaj o Pascua (durante la cual no se puede comer nada que lleve levadura, así que la limpieza también consiste en buscar y eliminar todos los restos de pan y tartas, el bedikat chametz): ambas festividades caen en primavera.

¿Por qué esa tendencia de los humanos a limpiar la madriguera en cada ciclo anual? Biológicamente la explicación es obvia. A un nivel filosófico se emparenta con el concepto de desapego, algo que de manera más o menos hipócrita comparten todas las escuelas desde Buda hasta Zoroastro. El experto en esto es Siddhartha: el sufrimiento proviene del tŗşņā, el apego y el deseo. Cuanto menos posees, más libre eres. Claro que esto es como la teoría de la relatividad: fácil de resumir, difícil de comprender de verdad. Y poco práctica en el mundo real.

El hecho es que ahora que tengo más sitio en casa, puedo volver a llenarla de porquerías… hasta el año que viene! Happy Spring Cleaning to you!