Las memorias de Samuel Clemens -Mark Twain para los colegas- van a publicarse por primera vez posiblemente en tres tomos y casi cinco mil páginas de lo que serán sin duda sabrosas anécdotas llenas de la ironía propia del autor, y quizás alguna sorpresa.
Mark Twain murió en 1910, dejando un montón de apuntes y notas sueltas que si bien en el ’68 despreciaba (le decía a su hermano que no quería saber nada de publicaciones inéditas postmortem, que quemara todo en la estufa) hacia el inicio del siglo fueron tomando la forma de una autobiografía muy extensa. Por ejemplo la historia de sus amoríos con su secretaria, a la que llegó a regalar un vibrador eléctrico (era un geek) ocupan 400 páginas escritas en 1909.
Pero ¿Por qué la prohibición por parte del escritor de que se publiquen sus memorias antes de este año, es decir, cien años después de su muerte? Clemens era un hombre moderno, que cuestionaba los fundamentos de su época: Religión, política, incluso la propia humanidad. Su prosa es elegantemente cínica, pero por lo visto esos manuscritos finales destilan bilis por todos sitios. Puede que decidiera dar ese margen para que sus palabras no pudieran herir a nadie de sus círculos. Si duda un libro que merecerá la pena leer!
Leído en el Independent.



