La misteriosa desaparición de Louis Le Prince

En los comienzos de la edad moderna, un inventor y fotógrafo francés, Louis Le Prince, estuvo experimentando con técnicas de fotografía animada. Hacia 1888 había obtenido las primeras fotos animadas de la historia, antes que los hermanos Lumière (1895) o Edison (1891). Pero en 1890, durante un viaje de Inglaterra a Francia, desapareció sin dejar rastro. ¿Qué pudo pasar?

Louis Le Prince
Louis Le Prince

Las intrigas relacionadas con el mundo de las empresas y la industria no tienen nada que envidiar a las complejas tramas del espionaje de guerra internacional; de hecho, las primeras parten de la premisa básica que mueve todo este tinglado: el poder económico. Aunque en la actualidad -y dada la complejidad de los gigantescos holdings comerciales- se ejecutan maniobras retorcidas, también en los principios de la época industrial había rocambolescas guerras de patentes, y se obviaba la ética más elemental.

Thomas Alva Edison
Thomas Alva Edison

Todas las anécdotas que rodean a Thomas Alva Edison y sus relaciones con Westinghouse y Tesla; la invención de la transmisión inalámbrica por Giuglielmo Marconi (o Nikola Tesla), la invención del teléfono por Alexander Graham Bell (o Antonio Meucci); son historias bien conocidas e incluso de cierta actualidad. Tesla es ahora una estrella en el cielo de los inventores, y a Meucci se le reconoció oficialmente su Telettrofono en 2002. Pero de Le Prince se ha hablado muy poco.

Louis Le Prince nació en Metz (Francia) en 1841. Su padre era amigo de Jacques Daguerre, pionero de la fotografía, y pasaban mucho tiempo en su estudio. Estudió Artes en París y Química en Leipzig, y en 1866 se fue a trabajar a Leeds (Reino Unido) donde se casó con Elizabeth Withley, una artista talentosa que en 1871 fundó la Leeds Technical School of Art y experimentaba con fotografía en color sobre metal y cerámica.

En 1881 la familia se trasladó a New York donde Louis empezó a experimentar con las posibilidades de la fotografía en movimiento. Ya Eadweard Muybridge había demostrado con su zoopraxiscopio la posibilidad de engañar al ojo con sucesiones de imágenes estáticas a cierta velocidad, pero sus animaciones no pasaban de ser un divertimento científico.

La primera cámara, de 16 lentes
La cámara-prototipo multilente de Le Prince.

Le Prince calculó que la frecuencia necesaria para simular movimiento a simple vista eran unas 16 imágenes por segundo. Así, pues, patentó un artilugio (y su correspondiente proyector) dotado de 16 objetivos que se abrían secuencialmente. El método de Muybridge era poner 12 cámaras en fila, o sea que no era ninguna locura.

El problema de este aparato era que -como los objetivos estaban en diferente posición respecto al sujeto- al superponer las imágenes había un cierto error de paralaje, que resultaba en imágenes temblorosas; así que la siguiente patente ya contemplaba un sistema con un solo objetivo. El obturador de láminas había sido sustituido por un disco rotatorio con orificios de un diámetro adaptado a la exposición necesaria de la película.

La gran dificultad con que se enfrentaba Le Prince era que las fotos se tomaban sobre vidrio emulsionado; por lo tanto, desarrolló un sistema de tambor en el que las placas giraban a la misma velocidad que el obturador. Esto limitaba el número de fotogramas. Pero es que todavía no se había descubierto el film de celuloide como tal.

El primer termoplástico de la historia, la parkesita (1855), era un residuo en la elaboración del colodión fotográfico (parece que las historias se cruzan) y fue utilizado originalmente para impermeabilizar gabardinas por un empresario inglés. Más tarde (1860) un norteamericano compró la patente -rebautizando al producto como celuloide– para fabricar bolas de billar, ya que había escasez de marfil y este plástico parecía un buen sustituto en aspecto, peso y textura. Pero no fue hasta 1880 que se empezó a investigar en la producción de láminas transparentes emulsionadas, y sólo en 1890 aparecieron tiras de celuloide lo suficientemente flexibles para hacer rollos de película. Para ese momento, la tragedia ya se había consumado…

En 1890, Louis viajó de Leeds a Dijon a visitar a su hermano Arthur. La idea era regresar el 16 de septiembre vía París-Leeds para registrar la patente (la después denominada Equity 6928) y de vuelta a New York donde empezarían a promocionar su nueva cámara. Su hermano lo vio subir al tren, pero ni Le Prince ni su equipaje llegaron nunca a París. Sus amigos, que le esperaban, empezaron a preocuparse y denunciaron el asunto: tanto Scotland Yard como la Policía francesa iniciaron un operativo para descubrir qué había pasado con el inventor.

Un ahogado desconocido en el Sena, 1890
El ahogado anónimo de 1890.

El expreso Dijon-París no hacía paradas, y los empleados del ferrocarril no reportaron ningún incidente extraño o parada de emergencia en ese trayecto. No se encontró ningún cadáver en las vías (aunque en 2003 se encontraron en los archivos de la policía de París unas fotos de un ahogado anónimo, de 1890, que podría parecerse bastante a Le Prince). A falta de nuevas pruebas, Louis fue declarado muerto in absentia en 1897.

Entonces, ¿qué pasó con Louis?
Desde su desaparición se han planteado varias hipótesis, algunas de las cuales son bastante peregrinas:

Era gay (o estaba en bancarrota) y se suicidó para evitar el escándalo

El suicidio, hay que reconocerlo, es la solución de muchos casos de desapariciones perfectas. La idea de que era homosexual, aparte del estigma que representaba para la época, no se sostiene por ningún lado. El tema financiero, por otra parte, es factible; pero estaba a punto de patentar su tomavistas y de lanzarlo en una campaña comercial en USA. Demasiados proyectos para alguien que planea su propia muerte.

Era gay (o estaba en bancarrota) y desapareció para no perjudicar a la familia

Otra cuestión es que su muerte fuera supuesta y realmente cambiara de identidad, con objeto de liberar a su mujer e hijos de la (supuesta) deuda que tenía encima. Testimonios recogidos por un periodista investigador podrían indicar que realmente murió en Chicago en 1897, donde se retiró por el hecho de ser homosexual, también. Pero entonces, ¿habría gastado la familia la cantidad de dinero que invirtieron en su búsqueda con detectives privados, sólo para mantener las apariencias?

Lo asesinaron unos chorizos

Esta teoría la sostenía su tataranieta, y era que tal vez Louis llegara a la estación (eran aproximadamente las once de la noche), cogiera un taxi y el conductor de este aprovechara la complicidad de la noche para atracarlo, matarlo y echarlo al Sena. Es sabido que en aquellos años ocurrían este tipo de sucesos, con ladrones que se cebaban sobre viajeros solitarios. Esta sería la identidad del ahogado sin identificar que aparece en los archivos policiales.

Su hermano Arthur lo asesinó en Dijon

Arthur Le Prince fue la última persona que vio con vida a Louis; aparte de esto, no hay razón alguna para que su hermano le asesinara, hiciera desaparecer el cuerpo y fingiera en su declaración que lo había despedido dejándolo en el tren. A no ser que esta fuera la reacción al decirle Louis que era gay.
Lo cual nos deja otra opción…

Edison ordenó que lo liquidaran

Vistos los líos de patentes que hemos repasado anteriormente y sabiendo que Le Prince preparaba el registro y lanzamiento comercial en USA de un prodigio tecnológico que podía convertirlo en un peligroso rival -y conociendo los métodos de la compañía Edison- no tendría nada de extraño un movimiento de esta clase. De hecho, lo primero que manifestó la familia en 1890 fue este temor. ¿Es posible que Louis amenazara a Edison con revelar el gran secreto de este último, es decir, que también era gay? Esto son especulaciones mías, pero la duda es razonable.

Salón de visionado de kinetoscopios Edison, hacia 1895
Salón de visionado de kinetoscopios, hacia 1895. También habría animaciones porno, seguramente.

Cuando Edison hizo público su kinetoscopio en 1893 -una caja de pino con un orificio a través del cual se podían ver pequeñas animaciones de unos tres segundos- ni siquiera el poderoso industrial se imaginaba el potencial de aquel invento, pero ya intentó registrar las patentes a su nombre. En una demanda por la misma tecnología contra una compañía rival, la American Mutoscope Company, se presentó el testimonio de Adolphe, el hijo mayor de Louis, que había trabajado muy estrechamente con su padre. Este juicio hubiera sido vital para acreditar a Le Prince como el inventor del cinematógrafo y evitar que Edison se adjudicara el mérito.

Pero durante el proceso se le impidió presentar como evidencia las dos cámaras de Le Prince y el juicio se resolvió a favor de la compañía de Edison. Presentada la apelación, y poco después de que se volviera a abrir el expediente con otro jurado, Adolphe fue encontrado muerto en Fire Island (cerca de New York) en lo que aparentemente fue un accidente de caza.

Edison seguiría fabricando kinetoscopios durante algunos años, hasta que el aparato de los Lumière (una película proyectada en una sala, basado en el invento original de Léon Bouly) empezó a comerle el terreno a sus visores unipersonales. Thomas no le veía sentido a estas “salas de proyección” y no fue hasta 1900 que dio luz verde a estos proyectos, que fueron abandonados hacia 1915. Se quedó con el crédito popular de haber inventado el cine, aunque ahora sabemos que no.

Os dejo los enlaces a las mini-películas experimentales de Le Prince, que son un testimonio histórico de aquellos tiempos pioneros:

Hombre saliendo de una esquina
Tráfico sobre el puente de Leeds
El acordeonista
Escena en Roundhay Garden

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