No es novedad, lo han dicho en todos los medios, pero la niña que cantaba en la inauguración de las Olimpiadas de Pekín (me niego a llamarla Beijing por mucho mandarín simplificado que digan, joer, por esas deberíamos decir Land’n en lugar de Londres) la niña, digo, eran dos: una guapita que hacía playback y otra más normal que cantaba con voz angelical. El comité organizador lo hizo para acentuar «el espíritu de los juegos» o sea, para hacer más bonito.
Los fuegos artificiales de la inauguración también eran fakes: hubo unos, reales, en el estadio; y otros -una secuencia de 55 segundos- generados desde hace un año pacientemente por ordenador que se superpusieron a las imágenes retransmitidas por TV.
Y parece que hay un desfase en el directo que permitiría al comité arreglar cualquier desaguisado leve que se pudiera presentar y afeara el espectáculo.
No sé, me parece bien usar la tecnología para acentuar los aspectos artísticos de la cultura (lo hago con mis fotos cuando borro cables de la luz o acentúo un claroscuro) pero esto ya tiene unos tintes orwellianos que pa qué contar. Pues aquí pongo la foto de la fea para que todos se enteren: Yang Pei-Yi. Toma!
Beijing Olympic 2008 opening ceremony giant firework footprints ‘faked’, en el Telegraph.




Movidas de esas se hacen en todas las inauguraciones de alto copete, tampoco hay que darles demasiada importancia… xDDD