La semana pasada al llegar a casa noté un color turbio en mi acuario, más de lo normal. Al acercarme vi inmediatamente la causa y el alcance de la catástrofe: el termostato estaba roto y el calentador había prácticamente hervido el agua. Toda forma de vida del interior se había cocido en su propio entorno: «calentamiento global» fue la idea que me pasó por la cabeza, más cuando era 21 de junio y empezaba el verano.
Luego, mientras lavaba y restauraba el acuario a un estado pre-extinción, pensé: «voy a aprovechar esto para no meter más depredadores gigantes». Había un escalar que dominaba al resto y se comía las pequeñas gambas que intentaba aclimatar. La siguiente idea que me pasó por el coco fue «Igual que en la extinción cretácica»: de hecho, a partir de lo-que-sea que extinguió a los dinosaurios, no nos han vuelto a poner ningún bicho demasiado grande, exceptuando las ballenas que están lejos y no molestan.
Con esta mentalidad, ¿cómo pretendemos erradicar los conceptos teológicos de la cultura, esas muletillas tan prácticas en su momento y que ahora no son más que un estorbo? En USA lidian contra el Diseño Inteligente, que consiste en pensar en serio divagaciones como las que he puesto antes. Como primates cerebritos que somos, estamos preparados para encontrar pautas lógicas en todo, para ordenar el caos. Ese es el origen de las pareidolias (las caras en la nubes y manchas de humedad) y de los dioses. Desde el colegio nos han enseñado la ciencia con metáforas del tipo: «la naturaleza hizo tal y cual» … ¿y ahora pretenden que aceptemos instintivamente la no-causalidad y el caos inherente al Universo? Francamente creo que no podemos, igual que no podemos concebir cien millones de años o la mente de una mujer; tan sólo fingir educadamente que sabemos de qué estamos hablando.




Es mas sencillo imaginar la inmensidad del todo que la mente de una mujer, en eso tienes toda la razón… xDDDD