Pactos rotos

Esto de la foto es la parte de abajo de un higo, con unas avispas de los higos (Blastophaga psenes). Estas dos especies, Ficus carica y B. psenes*, han vivido ayudándose mutuamente en una simbiosis cómoda: la avispa poliniza la flor de la higuera y pone sus huevecillos dentro; tenemos que saber que la flor está en realidad dentro de lo que llamamos higo, y el insecto accede a ellas por el agujerito que hay en la base. El higo y los huevos maduran al mismo tiempo, y cuando nacen, los machos (sin alas) excavan comiendo un túnel para que las nuevas hembras, cubiertas de polen y fecundadas, salgan a cerrar el ciclo. Básicamente esa es su vida, los machos mueren poco después y a las hembras les espera el mismo destino cuando accedan a otro higo verde.

Pero a veces las hembras… ay! No cumplen con el pacto. Algunas lo guardan en bolsas especiales y cuidan que se fecunde la nueva flor; otras sólo se restriegan sin mucho cuidado, y las hay que sólo entran a poner huevos. ¿Qué hace el árbol entonces?

Nada. El árbol no piensa. Pero el higo no fecundado aborta y se desprende verde del árbol, aniquilando toda la puesta del insecto. Esto no es venganza, ni maldad: sólo una consecuencia lógica. Moraleja? No la hay, pero me la invento:

  • Cumple siempre tu palabra.
  • No intentes engañar a una hembra.
  • Mira dentro del higo antes de comerlo.

(Visto en io9)

*Hay otras especies de higueras y avispas que hacen lo mismo, más de 700!