Parásitos? sí, gracias

El hecho de que nuestra individualidad como organismos sea pura ilusión -parte de nuestra masa corporal y la mayor parte cuantitativa de nuestras células no es estrictamente humana sino que pertenece a bacterias y otros organismos adjuntos- no influye demasiado en el comportamiento diario. Saber que hay millones de bacterias viviendo en nuestras tripas y ayudándonos a digerir, por ejemplo, no parece importarnos; al fin y al cabo son chiquitas. Otra cosa es tener parásitos más gordos, como una tenia, pulgas o babosas cerebrales, que se notan más; siempre ha sido signo de descuido excepto cuando la medicina recomendaba su uso. Las sanguijuelas (drenan el exceso de sangre y fluidifican los humores) o los huevos de tenia (adelgace sin parar de comer!) son ahora símbolos de la brutalidad de la medicina antigua. O tal vez no…Hace algún tiempo se descubrió que la humilde sanguijuela inyectaba en su víctima un cóctel químico que además de disminuir la coagulación sanguínea tenía una serie de efectos «beneficiosos», o al menos así lo serían si se desarrollaban artificialmente. Todo tiene su lado bueno, y a veces los parásitos llegan a dar más de lo que piden. La semana pasada se investigaba un conocido gusano intestinal, Heligmosomoides polygyrus, que infecta las tripas de ratones sin demasiadas consecuencias negativas. El organismo se defiende de estos invasores con las células T del sistema inmunitario, pero Heligmosomoides fabrica una proteína que reprime a estas células T para que lo dejen en paz. La consecuencia de esto es que los organismos parasitados por el gusano no desarrollan alergias. ¿Un trato justo, dar alojamiento a estos bichitos a cambio de no volver a sufrir estornudos y picores nunca más? Se está investigando.

Y es que los tratamientos simbióticos pueden ser el principio de una nueva medicina no agresiva, adaptativa, basada en compañeros de por vida. Grupos enteros de bacterias y microorganismos podrían formar parte de nuestros cuerpos en una unión simbiótica, formando una línea de defensa adicional contra enemigos más letales.

Visto en io9 y Science Daily

Helminth secretions induce de novo T cell Foxp3 expression and regulatory function through the TGF-β pathway, en el Journal of Experimental Medicine