Pelaje, episodio 1

La pregunta era un poco surrealista, pero lo cierto es que tiene su miga. Os cuento…
La verdad es que ya tengo escaso pelo. El lustroso pelaje rubio original se ha reducido a unos miserables flecos -finos como telarañas- que apenas crecen, por lo que no me molesto en cortarlos. Así, hay pelo (flequillo) que puede llevar cinco o seis años expuesto a la intemperie, mientras que otros (nuca, patillas) son frescos y con canas. Las canas son plateadas, el pelo fresco es rubio ceniza y el pelo viejo es rubio claro. Pero ¿pelirrojo? Veamos!
La mayor parte de los animales terrestres disponen de dos pigmentos poliméricos derivados del aminoácido tirosina: la eumelanina y la feomelanina. La más común es la eumelanina, que es de color negro o marrón y da en los humanos las tonalidades de pelo entre negro, castaño y rubio. También da el color a las pecas, lunares y el moreno a la piel.

Momia precolombina en el cementerio de Chauchilla, con un denso pelaje rubio y poco más.

La feomelanina también está presente en todos los pelajes, y da el color rojo. Es químicamente más estable que la eumelanina negra pero menos que la marrón; así, cuando el pigmento se oxida, el pelo pasa por un proceso de enrojecimiento antes de ser totalmente rubio platino. Esto es una explicación (aún a debate) sobre por qué hay momias pelirrojas en lugares tan extraños como Egipto, el Perú prehispánico, Oceanía o ciertas zonas de Asia central. No se trata de descendientes de linajes extraterrestres o de la Atlántida, sino de restos sometidos a un proceso oxidativo.

De hecho el término rubio procede de rufus, rubius o russus que en latín significa rojo («Dorado» propiamente dicho sería flavius). Para los romanos de principios del milenio pasado, los bárbaros pelirrojos y rubios eran una y la misma cosa: bichos raros, extremadamente llamativos y sexys. ¡No es broma! Una teoría sobre la gran expansión de la mutación que dio lugar al pelo rubio en Europa hace unos 11.000 años, se basa más en el atractivo -por lo raro- de estas gentes antes que en su capacidad de conquista, fuerza, habilidad, etcétera etcétera que le gustaría creer a la Ahnenerbe. Si Himmler lo hubiera sabido… habría usado champú a la camomila.

La confusión es más obvia cuando tenemos en cuenta los modernos medios de reproducción. El comediante y actor Danny Kaye, al comenzar las películas en Technicolor, se tiñó el pelo (rojo natural) a rubio porque el proceso de película en color daba unos tonos bastante antinaturales. En cambio, a Tintín (originalmente rubio, igual que su creador) se le cambió a pelirrojo porque las técnicas de offset de 1939 hacían imposible reproducir los amarillos apagados que coloreaba Hergé, lo cual le llevó a escribir varias cartas a su editor: «… Car, depuis toujours, Tintin a les cheveux filasses et ce serait justement là une erreur d’ordre commercial, que de lui faire les cheveux bruns et de le rendre ainsi moins reconnaissable. Si vous voulez bien, abandonner donc l’or et tirons les armoiries dans un jaune différent de celui des cheveux de Tintin. Etes-vous d’accord ?«

¿Es posible que el color del pelo varíe también según la iluminación? No se puede descartar: aunque las melaninas son pigmentos no refráctiles, la propia estructura de la fibra capilar (de queratina) sí puede alterar la luz según el ángulo. Sin llegar a ser algo tan radical como los colores de las alas de las mariposas, que son generados por efectos de refracción de la luz, el color del pelo puede tener reflejos diferentes en interiores y exteriores.

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