Pelaje, episodio 2

Después de mi encuentro con los varios colores de pelo a causa de la intemperie y las eras geológicas, decidí dejar al peluquero que cortara por lo sano. Pero el flequillo debía quedar mayormente intacto, porque no crece; simplemente… sobrevive. Así que tras unos pases de maquinilla, quedé casi al descubierto.

Pero tengo que decir que la primera impresión, en este caso, no es la que cuenta; me ha gustado. Se arregla fácil, es fresquito y hace sombra. Y con la ola de calor que tenemos, voy a repetir diseño de cabeza.

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