R.I.P. Encyclopædia Britannica, 1768-2012

Dentro del caos que tenemos últimamente con las publicaciones (violaciones y reinterpretaciones del copyright, obsolescencia de los medios físicos, fragilidad de los virtuales, manías personales varias) muchos grandes han caído. Pero ahora es la monumental Enciclopedia Británica la que ha dicho basta al formato papel: sus 29 tomos dejarán de comercializarse ya que representaban menos del 1% de los ingresos de la empresa.

La verdad es que las enciclopedias, compendios resumidos del conocimiento humano en varios tomos, tenían todas las papeletas para caer las primeras: nuestro ritmo deja obsoleto cualquier libro de texto en cuestión de meses, con lo cual la obra (cuyo precio nada despreciable es de casi 800 dólares) se convierte muy pronto en un trasto a medida que la información de sus páginas queda desfasada o en el peor de los casos se vuelve errónea.

Ciertamente la Wiki no es sustituto: Britannica, como cualquier publicación seria impresa, comprueba sus datos antes de ofrecerlos. Pero  ¿cómo competir con una búsqueda múltiple de cualquier cosa, con referencias cruzadas que te llevan de un lado a otro casi instantáneamente? La batalla estaba perdida hace tiempo, antes incluso de que cayera la Encarta de Microsoft (que no era mala idea tampoco) en 2009.

Actualmente el compendio sistemático del conocimiento humano es inviable en un soporte físico. Tal vez en un futuro podamos condensar la «nube» en un sistema localizado y actualizable, pero cada vez se parecerá menos a un libro y más a una biblioteca… o a un backup de Internet pasado por un filtro de malla fina.

La web de Encyclopædia Britannica 

Referencia completa en… Wikipedia. Qué ironía.