Regalos de Navidad

Unos regalitos que me ha traído Papá Noel. ¡A enseñarlos!

Hace tiempo que deseaba añadir un crinoideo a mi colección. Estos bichos, actualmente llamados lirios de mar, son equinodermos adaptados a la vida tranquila filtrando plancton. Tienen forma de árbol, con un largo tallo en cuyo extremo superior hay un cáliz de tentáculos muy ramificados. El extremo inferior dispone de unas patitas con las que se anclan al suelo marino, aunque pueden moverse.

La placa que he adquirido proviene del Silúrico de Alnif, Marruecos, y contiene un ejemplar estupendísimo de Scyphocrinites. El nivel de detalle es tremendo y la conservación del cáliz de tentáculos muy buena para tener 420 millones de años. Scyphocrinites vivia de una forma diferente a la habitual, que es anclado en el suelo submarino: estos organismos tenían en la parte opuesta al cáliz, en lugar de una garra de cinco patas, un lobolito: una especie de flotador que estaba en la superficie del mar. El animal vivía, pues, boca abajo -si es que «arriba/abajo/delante/detrás» significa algo para alguien que tiene simetría de cinco caras y el ano en la parte de arriba-.

estromatolito

Además, un estromatolito, también marroquí. Colonias de cianobacterias que pululaban en los mares precámbricos cuando no había otra vida en el planeta (y con razón, ya que la atmósfera y las condiciones de la superficie de la Tierra eran letales para la vida tal como la conocemos) hacían estas pelotitas de carbonato de calcio. Siguen haciéndolo, de hecho, en unos cuantos lugares bajo el mar.

 

estromatolito