En estos días del apagón analógico -que tan de cabeza trae a los usuarios de TVs «antiguas»- han surgido varias noticias en publicaciones divulgativas acerca de un efecto secundario de nuestro paso global a sistemas digitales de información: la Tierra como planeta emisor de ondas de radio está desvaneciéndose. Visto desde la lejanía del espacio, para cualquier civilización extraterrestre, seremos indetectables.
Esto es algo que hace tiempo había pensado cuando el SETI trataba de detectar emisiones del espacio exterior: ¿y si los ETs se comunican por el subespacio o algo así? Es muy improbable que una civilización capaz de desplazarse a distancias del rango de años-luz se comuniquen con algo tan primitivo como una onda portadora, que pierde señal y se expande 300.000 km/s.
Desde luego esto da giros laterales a la pregunta de por qué nunca detectamos señales inteligentes de ahí fuera: puede haber docenas de civilizaciones transmitiendo telediarios a través de nosotros, pero aún somos incapaces de detectarlos, igual que las señales de radio hasta Tesla. ¡Cuestión de percepción!
Y si hay alguna que todavía emite en esta banda, o sea que está a nuestro nivel cultural y tecnológico, más vale que no la conozcamos.



