El British Museum y sus piezas extrañas

El British Museum de Londres -una de las visitas obligadas cuando me acerco a la city– es un espectacular museo en cuyas naves se encuentran algunas de las mayores colecciones de arqueología, etnografía, arte e historia del mundo. Además, es gratis; eso es algo que ganan los británicos al apartarse de Europa, donde prácticamente todos los recursos culturales cobran unas tarifas de acceso bastante importantes.

La calavera de cristal del British Museum.

Pero los objetos que han ido consiguiendo los británicos a través de los tiempos por diferentes maneras tienen a veces tanto valor en cuanto anécdota como pieza artística o histórica per se. Una de las curiosidades que quería enseñarle a mi hermano era la calavera de cristal mesoamericana que está medio escondida en una vitrina solitaria; es una de las varias calaveras talladas en cuarzo transparente -junto a la Mitchell-Hedges, la del Smithsonian y la del Musée de l’Homme- que aparecían en la película Recuerdos del Futuro, un documental basado en los libros de Erich Von Däniken donde se las presentaba como pruebas de una tecnología superior a la accesible para las culturas maya o azteca de la que procedían.

Análisis posteriores demostraron que todas estas calaveras, a diferencia de otros cráneos más pequeños tallados en diferentes materiales, eran falsificaciones. Las más destacadas se podían rastrear hasta el comerciante de antigüedades francés Eugène Boban, que tuvo su negocio en Ciudad de México entre 1860 y 1880. Estos cráneos fueron tallados probablemente en algún taller de Alemania sobre estas fechas; el del Smithsonian, trabajado con carborundo, posiblemente sea fechable hacia 1950.

Esto explica que tanto el cráneo del British como otro más pequeño del Musée du Quai Branly ahora aparezcan como curiosidades y no como piezas arqueológicas y artísticas relevantes. El del Musée de l’Homme (que yo llegué a ver aún clasificado como «Civilisation aztèque. Probablement XVe siècle«) ya no se encuentra allí, aunque el Musée en sí también se ha convertido en uno de esos espacios pedagógicos para escolares que esconde la mayor parte de sus colecciones en los sótanos.

Escondido también entre las colecciones de magia medieval están algunos amuletos y un interesante espejo de piedra negra pulida propiedad de Sir John Dee, el asistente de la reina Elizabeth I de Inglaterra. Dee era al mismo tiempo astrólogo, ocultista, matemático, explorador y diplomático que acuñó la frase «Imperio Británico»; se diría que la prehistoria del MI6 inglés se originó con este personaje, que también trabajaba la criptografía y la alquimia.

Espejo de obsidiana (arriba a la izquierda) y varios sellos mágicos pertenecientes a John Dee. Ah, y una bola de cristal.

El espejo de piedra es una pieza azteca de obsidiana, posiblemente relacionada con el culto a Tezcatlipoca (el dios azteca de la noche y todas las cosas materiales. Llevaba consigo un espejo de cualidades mágicas, que emanaba humo y era capaz de matar al enemigo, aspecto por el que también era llamado dios del espejo humeante). John Dee y su asociado Edward Kelley, un scryer -una especie de médium- lo usaban para ponerse en contacto con entidades sobrenaturales, que para Dee eran ángeles y, en opinión de Kelley, demonios. Sea como fuere, tuvieron largas charlas con estos seres que le revelaron toda una estructura de signos (el «lenguaje enoquiano») y complejos diagramas. Claro que Kelley era un tunante y timador, por lo que no sabemos quién engañaba a quién, si la víctima era Dee, las cortes europeas donde estos dos hacían sus conferencias, o todo era cierto y lo que vemos es una reliquia del contacto con entidades más allá del tiempo y el espacio.

Obviamente no podía dejar semejante objeto de poder en manos de esos bárbaros anglosajones, así que me lo traje para mis colecciones particulares junto a varios manuscritos prohibidos y ciertos fósiles imposibles de explicar. Mis disculpas al British por haberles dado el cambiazo, aunque creo que ni se han dado cuenta).

¡Próximamente: algunas curiosidades más!