The Haunt

Patético, pero cierto.

Las agendas viejas tenían esa propiedad de evocar recuerdos cuando las abrías, pero la versión electrónica es mucho peor: se transmite de dispositivo en dispositivo, asaltándote en toda la cara con cosas que estarían mejor quietas. Claro que, si realmente pienso eso ¿por qué mis manos evitan borrarlo? (suspiro).