
Uno de mis períodos geológicos favoritos (no mucha gente confiesa estas cosas en público) es el Carbonífero. El período posterior -el Pérmico- era demasiado seco y árido, y acabó con la mayor extinción masiva jamás conocida por la Tierra: pero al principio, la transición Carbonífero-Pérmico fue bastante amable y la vida floreció.
Las imágenes que más avivan mi imaginación son las que ilustran la botánica de esa época. Hace 280 millones de años el planeta estaba en gran parte cubierto de bosques de plantas primitivas, helechos arbóreos, licópsidas gigantes, equisetos de diez metros, plantas extinguidas en la actualidad. Los dibujos reconstructivos y las descripciones de esas vaporosas selvas extrañas y silentes* me han resultado siempre fascinantes: pero todo lo que nos queda son trocitos convertidos en carbón (tengo una buena muestra de mi colección en flickr).
De hecho la falta de conexión hace que gran parte de los fósiles vegetales sean parataxones: no sabemos si esta semilla o esa fronde corresponden a una misma planta ya que se han encontrado desparramadas en distintos sitios del sustrato. Por eso el hallazgo en Mongolia de un fragmento de bosque primordial de más de mil metros cuadrados fosilizado en ceniza volcánica resulta tan fascinante.
Paleontólogos de la Universidad de Pennsylvania** han excavado en el distrito de Wuda, en la Mongolia Interior (China) este depósito de toba volcánica que -en un evento similar al de Pompeya- es resultado de una intensa lluvia de cenizas que sepultó el bosque entero. Una captura de todo un ecosistema almacenado en grano fino, desde los matorrales y musgos hasta los gigantes arbóreos de la época. No es tan espectacular como la ciudad romana: los fósiles no se mantienen en pie, son improntas sobre planchas de piedra, pero están magníficamente preservados in situ.
Comparado a hallazgos de la misma época procedentes de Sajonia (Alemania), Puertollano (España) y la Antártida, muestra similitudes y diferencias en las poblaciones vegetales. Cordaites y Sigillaria forman la cúpula del bosque; un piso intermedio formado por helechos arborescentes, Calamites, Noeggerathiales y árboles pequeños parece distribuirse de manera diferenciada según la composición del sustrato. Todo un tesoro de información sobre la ecología de una época perdida que aún está asomando.
Permian vegetational Pompeii from Inner Mongolia and its implications for landscape paleoecology and paleobiogeography of Cathaysia, en los PNAS.
Visto en alt1040.
* parte de la culpa la tiene H. P. Lovecraft y su Shadow Out Of Time, pero también H.G. Wells y Julian Huxley con The Science of Life, precioso libro que ya he comprado… dos veces.
** muy adecuado… los enormes depósitos de carbón fósil de Pennsylvania le han dado el nombre al Carbonífero superior (Pennsylvaniense). Sigue siendo una región muy boscosa.



