En el barro anóxico de la fosa de L’Atalante -cerca de Grecia- se ha descubierto un bicho que nace, vive, se reproduce y muere sin necesidad de oxígeno. Una habilidad notable teniendo en cuenta que la mayor parte de nosotros metazoos sólo podemos hacer lo último! Sí, hay bacterias y virus que son anaerobios -por ejemplo el bacilo que provoca el tétanos o el del botulismo- y en lugar de obtener energía de los procesos de oxidación, el infame Ciclo de Krebs que aprendíamos en COU, la obtienen con otros métodos químicos. Pero este animalito es más complejo que una bacteria: es un Loricífero sin nombre aún, grupo de animales extraños (sólo se conocen diez once especies) vagamente emparentados con los Gusanos Polla submarinos.
Pero todos los animales complejos se basan en el ciclo de los ácidos tricarboxílicos para comer, usando esa centralita llamada mitocondria que llevamos en cada célula: y estos? De qué viven? Resulta que no tienen mitocondrias. Igual que las bacterias anaerobias, utilizan otros recursos químicos: los hidrogenosomas -estructuras usadas también por protozoos, de donde es probable que los obtuvieran- generan energía a partir de compuestos de, por ejemplo, sulfuro de hidrógeno.
Vamos, no es un ejemplo de vida extraterrestre con base de sílice, pero es lo bastante extraño como para recalcular un poco los límites de la vida orgánica tal como suponemos que es.
Visto en New Scientist.



