El lector avispado habrá notado que los iconitos que aparecen aquí encima de cada post corresponden a su categoría; hoy voy a crear uno nuevo – Refunfuños.
Esta es mi mesa de dibujo.

Bueno, ese día concreto servía para comer también. Oscura e incómoda, además de ser la mesa del comedor y estar siempre llena de cosas! El caso es que antes de fin de año iba a tener una casa, por ende un estudio –una habitación entera sólo para dibujar y pintar y guardar material. Pero una serie de desafortunados incidentes (y digo desafortunados ahora que me voy enfriando) me la han arrebatado cuando ya estaba prácticamente dentro. Si mi vida se personara ante mí y tuviera una cara, le daría una patada. En las pelotas.
P.S.: Ya sé que quien quiere dibujar lo hace hasta en papel de envolver el pan, pero hay que tener un… eh… algo. Es como cantar. La mesa en la que dibujaba en mi otra casa era igual de incómoda, pero con mucha más luz, y podías dejar las cosas encima sin tener que quitarlas para poner la compra. A este lugar le falta feeling hasta el punto en que muchas veces dibujo de rodillas a los pies de mi cama antes que aquí, o me pongo con mi Cintiq 21UX en la terraza, pero no es lo mismo…
P.P.S.:Es broma. No tengo una Cintiq! 😮
P.P.P.S.: Lo que hay en el sobrecito de la mesa, es sacarina.




Se lo que se siente… Yo llevo un par de años organizando mi habitación también, que tenía ahí de trastos hacinados y de cosas sin ordenar que era para llorar. Lo bueno en mi caso, es que casi todo se soluciona a base de estaterias. Eso si, yo como mesa en mi habitación uso la cama de arriba de una litera donde dan vueltas cantidad de objetos hasta que les encuentro un sitio medianamente permanente…
Tómatelo con calma, todo tiene su momento, y el de tu mesa de dibujo llegará tarde o temprano… 🙂