Hace dos días que se publicó y ya es un boom entre los círculos científicos: el video que muestra por primera vez a un invertebrado, un pulpo de la especie Amphioctopus marginatus (que vive en las aguas de Indonesia) recogiendo medias cáscaras de coco descartadas por los nativos para hacerse una casita portátil, como la que tienen otros moluscos primos suyos naturalmente.
Aquí se puede ver el vídeo que resulta bastante gracioso, con ese andar de puntillas del que son capaces los pulpos cuando no se arrastran:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=1DoWdHOtlrk[/youtube]
Se discute el término herramienta entre los estudiosos: al fin y al cabo, ciertas larvas también recogen basura y la cosen con saliva para hacerse nidos, y los escarabajos hacen esferas de estiércol donde depositar sus huevos; pero el comportamiento de estos pulpos lleva a la conclusión de que es un método aprendido (buscar las cáscaras echadas cerca de la orilla y ensamblar dos para hacer una esfera habitable) y premeditado (el pulpo acarrea la «casa» cuando no la usa, a costa de un esfuerzo notable, en previsión de su uso futuro – algo que hasta hace muy poco se creía exclusivo del hombre!-). Lo que no plantea ninguna duda es de los requisitos cognitivos mínimos para generar este comportamiento, pero ya se sabe que los pulpos son extremadamente listos.
Es de suponer que se siga estudiando a estas poblaciones de pulpos, y que a ningún buzo se le caiga una llave inglesa o un soldador; quién sabe qué podrían hacer con eso dentro de unos años.




Ahora ya sabemos desde donde evolucionaron los Mon Calamari… 🙂