
Este ejemplar, una hembra de 8,6 metros, fue recogido en las costas y es uno de los ejemplares mejor conservados que se conocen. Lo normal es encontrarlos putrefactos o medio digeridos en las tripas de algún cachalote; éste estaba fresquito debido a las bajas temperaturas del agua.
Los conservadores del Museo de Historia Natural ya lo han metido en una pecera con formol y se le puede ver en el Museo de Historia Natural de Londres.
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