Palmeras extrañas

La imaginación fluye en formas extrañas, y hay momentos en los que tengo a H. P. Lovecraft andando conmigo y susurrándome al oído ideas para escribir. En este caso, unas plantas de Dracaena draco (creo) se convirtieron en unos amenazantes extraterrestres de aspecto bastante poco humano. (Eso me hace pensar en lo fácil que aceptamos tener cerca entes orgánicos gigantescos si son plantas, aunque se muevan. Ahora imaginaos que en vez de una palmera cimbreante eso que hay ahí fuera es un percebe de quince metros. ¿Verdad que no es lo mismo?)

El problema de esto es que distrae bastante, porque voy corrigiendo la redacción sobre la marcha. Esto es lo que discurría mientras andaba hacia y de vuelta de la farmacia. ¿Puede que lo use algún día? Tal vez sí. Casi seguramente no:

«Los objetos que se aproximaban estaban sin duda vivos. El aspecto general -tanto por tamaño como morfológicamente- era el de una palmera pequeña, de unos tres metros de altura. Pero su comportamiento era claramente diferente de cualquier vegetal terrestre.

El cuerpo central consistía en una especie de cilindro carnoso del diámetro de un torso humano, elástico y cubierto de rugosidades horizontales similares a anillos de crecimiento. Este tronco de color gris arratonado se apoyaba en algo que a primera vista parecía un sistema radicular, pero realmente consistía en una expansión musculada del tronco en forma de embudo invertido de aproximadamente un metro de diámetro. Este pie musculoso era similar a los de los gasterópodos, aunque a diferencia del caracol común se ayudaba para su impulso en una serie de estructuras tendinosas y esqueléticas que se extendían radialmente, entrecruzándose.

Esa especie de endoesqueleto (que me recordaba a las manos de una persona extremadamente anciana) debía conferir al sistema locomotor de estos organismos una fuerza inaudita; aunque lo seres se desplazaban a un ritmo tranquilo y pausado, estaba claro que eran capaces de moverse a velocidades muy superiores.

El extremo opuesto del tronco contaba con una expansión de espículas o ramificaciones semirrígidas, de sección triangular y forma de hoja, indiferenciadas entre sí. No parecían cumplir ninguna función específica, sensorial o prensil, aunque el borde presentaba una hilera de terminaciones brillantes como cabezas de alfiler que podían corresponder a ojos. Estas ramificaciones se agitaban levemente en una especie de espasmos…»

2 comentarios

  1. Pues te puede servir de arranque para una historia de terror, donde esas «palmeras» se van acercando poco a poco, día a día al protagonista hasta que acaba encerrado en su casa.

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