Ante la alarmante resistencia que están adquiriendo las bacterias a los antibióticos tradicionales, urge la necesidad de encontrar métodos nuevos de combatir las infecciones. Una posibilidad se ha encontrado en el lugar más sorprendente: la leche de wallabi.
Estos canguritos enanos (Macropus eugenii) son muy frágiles a la hora de nacer, como todos los marsupiales, y la leche materna suele contener potentes antígenos para proteger al bebé. Pues el profesor Ben Cocks, del Victoria Department of Primary Industries en Melbourne, ha encontrado una molécula (llamada AGG01) 100 veces más potente que la penicilina más fuerte contra E. Coli y otras gram-negativas, además de liquidar otras cuatro formas gram-positivas de bacterias y un hongo. Casi nada. Es posible que los mamíferos placentarios, más evolucionados, hayamos perdido esta molécula de nuestra leche.
¿Será AGG01 la penicilina del futuro? ¿Usaremos leche de canguro en los quirófanos? Y sobre todo, ¿licenciarán el nombre de «Leche de Cocks»?
New Scientist News – Fighting superbugs with milk



