Un raro cáncer infeccioso amenaza la población de demonios de Tasmania, el carnívoro marsupial más grande conocido.
Esta enfermedad parece transmitirse de uno a otro individuo durante luchas territoriales. El cáncer (tumores faciales) se ha cargado al 30% de la población desde mediados de los 90.
El tema es, que si bien el bicho es raro de por sí, el cáncer también. Los genomas carcinógenos son por definición inestables: células mutantes y caóticas que se niegan a seguir los comandos de construcción y suicidio del ADN original. Pero parece que la línea genética de este cáncer es estable y tiene ‘existencia propia’. Sólo conocíamos hasta ahora otro similar, un sarcoma venéreo propio de los perros.



