Un drama en imágenes.




Claro que después de la fuga cayó al suelo, asfixiándose lentamente y seguramente siendo juguete de las gatas. Lo último que recibió fue una patada mía, antes de verlo. Es increíble la capacidad de recuperación del bicho: perdió una de sus pinzas mayores y se arrancó la otra al día siguiente, y la carne le asomaba por el exoesqueleto en varios puntos, como un peluche descosido. Dos días estuvo yaciendo inerme y moviendo apenas las branquias: y aunque no muestra la agilidad de antes, le estoy ofreciendo una dieta proteica a ver si regenera lo que le falta. ¡Ánimo Eustaquio!




Si regenera, no olvides hacernos la crónica… 🙂