
Ya sé que Flipper era un cetáceo, pero este pez, la Salema (Sarpa salpa) -no confundir con la salpa, que es un protocordado gelatinoso con aspecto de almohada- podría inducir viajes alucinógenos al comerlo, según análisis del periódico Clinical Toxicology.
Estos peces, al ingerir determinadas algas, saturan sus tejidos de indoles… sustancias químicas de efectos similares al LSD. Las sarpas son comunes en las praderas de Posidonia, y se me está ocurriendo una perversa idea relacionada con los grandes bancos que pueblan las costas del lugar donde vivo.
Existen varias especies con comportamientos similares, especulo que pueda ser un mecanismo de defensa de algún tipo. Se les conoce genéricamente como «Peces del Sueño» y son conocidos desde hace tiempo al igual que los sapos chupeteables y las innumerables plantas tóxicas que usamos para flipar. Pero este pez mediterráneo, de escaso valor comercial, a veces se captura, prepara y consume…
vía Boing Boing



