Dos curiosas historias veterinarias.
Una viene de Florida, en la que un pobre Crocodylus acutus es atropellado por un coche. Al animal, de tres metros, le quedaron los maxilares destrozados con el hocico colgando. Estuvo sin poder comer casi tres meses; pero el Zoo de Miami lo ha sometido a una larga cirugía reconstructiva con «vigas» de acero atornilladas al rostro que le ha devuelto la sonrisa. Parece que RoboCroc se recupera felizmente.
Noticia en Mail Online, vía Tetrapod Zoology
La otra historia es de unos cocodrilitos siameses que han nacido en una granja de cocodrilos en Samut Prakhan (Tailandia). Están soldados por la pelvis, lo que nos da un depredador extraordinariamente eficaz y limpio (dos bocas, una cloaca). Los están cuidando y alimentando hasta que tengan un desarollo que permita intentar la separación: pero por lo que se puede ver, serán cocodrilos rabones.




Vigas de acero..! Desde luego la mandíbula de un cocodrilo tiene que ser muy resistente para poder atornillarle vigas de acero como si nada… :O
Sé de un caso de alguien que se le hicieron papilla los huesos de la pierna en un accidente y llevaba unos hierros por fuera, atornillados también.
Lo que pasa es que luego al coco le harán la estética (y le pondrán ese trozo de paladar que le falta, espero).