Indy 4: Kingdom of the Cristal Skull

Old Indy Nunca me han gustado las películas crepusculares! Esta tarde me acerqué a ver Indiana Jones con un poco de repelús de pensar en los estragos que el tiempo habría causado en uno de mis héroes y en las neuronas del dúo Lucas/Spielberg.

El resultado, sin embargo, he de decir que me resultó… sorprendente. No, no es la palabra. Sorpresivo.

La película no es tan extraordinariamente mala como me esperaba, y si acaso peca de un exceso de autoreferencias, pero esto es propio de la decadencia de cualquier saga. Tiene los diez minutos de estupideces que parece que exige George Lucas por contrato en todas sus películas desde 1983, pero también montones de guiños sobre tópicos de cine (los escorpiones gigantes que no resultan tan venenosos, las arenas movedizas que no lo son) y tantas alusiones a temas paracientíficos como no había visto en una película tal vez desde Cazafantasmas. ¡Incluso hay una mención más que evidente a Akakor y los Ugha, que hace unos días posteaba aquí! La acción, como siempre, es frenética e irreal: los efectos especiales y la fotografía digital están refrenados, aunque para mi gusto aún sobran. Los rusos no son unos malos tan perfectos como los nazis, pero la película está llena de ruinas y esqueletos y artefactos antiguos; ¿qué más se puede pedir?

La cuestión es que no salí de la sala con las pupilas dilatadas como en Raiders of the Lost Ark (para mí sigue siendo la más perfecta de las cuatro – y de todas las películas de aventuras) pero al menos no tengo la sensación de haber perdido seis euros y dos horas de mi tiempo. Y eso, señoras y señores, en estos tiempos, es más de lo que se puede pedir a Hollywood.

Un comentario

  1. Si tío…

    La peli es una pasada, y aunque como dices, tenga una mayor dependencia de fx digitales, hay que admitir que tiene bastante menos que el resto de su categoría…

    A mi me parece una digna sucesión de la saga…

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