


No sé dónde se habían metido; pero al despertar, la gata y sus seis cachorros seguían allí.

La historia resumida es: una gata embarazada y muy doméstica se metió en casa y tuvo una camada de seis gatitos debajo de mi cama. Los dejé crecer seguros y tranquilos, pero a los dos meses cuando ya se movían con soltura me tuve que plantear qué hacer con ellos: diez gatos (estos siete más mis tres gatas) es demasiado para mí. Era una decisión conflictiva, y en ocasiones realmente deseaba que se fueran por su propia voluntad…
Poco después de la anécdota de arriba, pude ubicar a la familia en un refugio (SOS Adopta de Pechina, gracias a Rafa y su equipo que lo mantiene) y la tranquilidad volvió a casa. Es un final agridulce, un refugio no es lo mejor para ellos, pero la calle es peor.
Uno de los gatos, sin embargo -un negro con cuello blanco- se había obsesionado conmigo y se quedó. No lo iba a dejar solo, así que su hermano anaranjado que siempre estaba jugando con él también está aquí. Estos son:

Pḫ.t (Pejet o Pashet) (alias: Pollito) 
Nicril’Durr (alias: Nikki)
Si alguien quiere adoptar a uno de sus hermanos o la mamá -son iguales, dos negritos puros, un naranja y una chica (carey como la madre, dicen que dan buena suerte) pueden contactar con SOS Adopta: ya irán vacunados y todo, y estarán encantados de darles un hogar.



