Mis OOPArts! La Bola

Ya que estábamos puestos con las historias de los objetos anómalos -de las que me quedan unas cuantas por contar- y dado que en muchos casos la interpretación del objeto es lo que cuenta, pues resulta que también tengo algunos que pasarían por válidos. Por ejemplo esta bola.

Es una esfera pulimentada de granito rojo de unos ocho centímetros de diámetro. La encontré empotrada en el sedimento de unas capas estratificadas de conglomerado, yo mismo acabé de extraerla.

La estratigrafía es bonita: ves las rocas como un libro abierto, y capa tras capa te cuentan lo que iba pasando… en este caso, transiciones y regresiones marinas. A una capa de filitas le seguían estratos bandeados de arenisca y estos conglomerados, que son amalgamas de piedras redondeadas unidas por caliza. Lo primero habla de un fondo marino, con sedimentos finos; luego el mar se retira, aparece la arena y más tarde la orilla de cantos rodados; todo esto pasado por el horno de altas presiones y temperaturas que es la Tierra a varios kilómetros de profundidad. Con el paso de millones de años, estas capas afloran a la superficie de nuevo, en este caso formando la Sierra de Gádor.

Normalmente en estas capas no hay buenos fósiles, pero en esta zona la mayor parte de las rocas tienen fecha: son triásicas. Hablamos de 250 millones de años; los dinosaurios acababan de salir a escena.

La bola podría ser un canto rodado que por casualidad tomara la forma de una esfera casi perfecta, claro. O puede que alguien recogiera una piedra de este conglomerado -la composición es la misma que el resto de cantos rodados- la puliera y luego se cansara de verla y la echara en el mismo lugar.

Claro que la opción alien también es absurda: una raza prehumana de increíble antigüedad coge una piedra de la playa, pule con ella una esfera y la deja en el mismo sitio. No me encaja. Ah, otro detalle lanzado como al descuido para más paranoia: la textura de superficie del granito, con multitud de puntos redondos de óxido y líneas entrecruzadas, se parece un montón a Io, el satélite de Júpiter.

Con esto podemos comprobar que los enigmas están en todas partes, y si hay pocas pistas tendremos misterio para rato… 😯