Una anécdota en cuadritos. En verano, la rapidez con que se seca uno de la ducha es directamente proporcional a lo que se tarda en estar empapado de nuevo… y en estas fechas tiende a cero.
(Me pasa con la moto también, pero la grasa y el hollín de un motor de explosión es una mezcla aún más pringosa)





Y sin hacer tampoco nada muy dramático también te pones chorreando… Si donde esté el invierno, que se quite todo… 😀