OOPArts, parte I: es natural

La primera serie de OOPArts que aparecen aquí, algunos bastante famosos, consisten en objetos cuya tecnología es demasiado avanzada para el tiempo al que se atribuyen, ya sea un poquito (el pilar de Delhi, mil años antes de la metalurgia del acero) o bastante (las bolas de Klerksdorp, casi tres mil millones de años antes de la metalurgia del hierro). Las explicaciones posibles para estos objetos son bastante naturales y, en algunos casos, la única creíble a la vista de todas las pruebas.

AVISO: el post es largo.

El Cubo de Wolfsegg

En 1885 un obrero llamado Reidl, quien trabajaba en una fundición en Schöndorf, cerca de Vöcklabruck (Austria) abrió un bloque del carbón marrón que se extraía de Wolfsegg. Este yacimiento de carbón pertenece al período Triásico, cerca de 60 millones de años. En el bloque se halló un cubo de hierro con aspecto de haber sido trabajado mecánicamente de 67x67x47mm de arista. El cubo se conserva en Salzburg, mientras que hay un molde en el Oberosterreichisches Landesmuseum de Linz. En 1966-67, el objeto fue analizado por el Naturhistorisches Museum de Viena, con microanálisis de haz de electrones: no se encontraron rastros de níquel, cromo o cobalto, lo que sugiere que no es de origen meteórico, mientras que la falta de azufre demuestra que no es una pirita.

El problema del Cubo es que, bueno, no es un cubo. La única foto que se puede encontrar, cosa curiosa siendo que el ejemplar y una copia están expuestos, es esta imagen en blanco y negro (lamentablemente en mis visitas a Linz y Salzburgo no pude encontrar referencias del museo, si no, hubiera hecho una foto yo mismo). El objeto parece un fragmento de hierro meteórico, a juzgar por las estructuras de superficie, y en modo alguno parece manufacturado. La pirita, sulfuro de hierro cristalino, sí cristaliza en cubos perfectos y hasta dodecaedros bastante impresionantes. Algunos estudiosos plantean que sea un residuo de hierro de forja -por la escasez de magnesio- pero en general parece válida la hipótesis de Adolf Gurlt (1844) de que esto es un siderito.

Conclusión: meteorito férrico.

Las Esferas de Klerksdorp

Las esferas de hierro recogidas en yacimientos de pirofilitas en Ottosdal (Sudáfrica) por los mineros presentan una forma esférica perfecta hasta 1/100.000 de pulgada de exactitud; además muchas muestran en su región ecuatorial tres surcos paralelos. Proceden de estratos con 2.800.000.000 de años de antigüedad.

Bien, aquí tenemos que empezar descartando alguna cosa. Las esferas no están perfectamente balanceadas más allá de nuestra tecnología, no vibran ni se mueven solas, y ni siquiera son esféricas: la forma habitual es un esferoide achatado por los polos, a veces casi en forma de disco. Luego muchas aparecen apelotonadas e intersectadas (como las burbujas en la espuma de jabón) lo cual apunta a un origen mineral.

La composición tampoco es de hierro tal cual: la mayoría son de hematita (un óxido de hierro natural) o wollastonita (silicato cálcico, sin hierro).La forma esferoide es habitual en nódulos que se forman por metamorfismo volcánico, como parece ser el caso de las pirofilitas de Ottosdal. Si éste fuera el origen de las esferas, también explicaría el dibujo radial que se observa al partirlas: los minerales se van filtrando disueltos en agua caliente a través de los poros del sedimento y cristalizan en estas bolas o discos. ¿Y las tres bandas radiales?

Bueno, muchas de estas esferas no tienen bandas, y el número varía. La de tres bandas parece ser única, y su bandeado más nítido, como hecho a buril; las demás parecen más hechas a torno. Lo cual es normal si son nódulos sedimentarios, ya que la diferencia de permeabilidad del sedimento hace que la bola crezca más o menos en algunas partes, con el mismo efecto que podemos ver en los estratos bandeados de arenisca o en las «canicas Moqui» que se venden como souvenirs en el Oeste americano. Por veinte dólares te dan unas cuantas, nódulos de hematite formados en arenisca.

Conclusión: Formaciones minerales naturales.

Relacionadas con estas esferas está la Esfera Negra de Ucrania, pero esa merece otro capítulo aparte.

Los Tubos de Baigong

En 2002, científicos chinos en busca de huevos de dinosaurios encontraron en el Monte Baigong (Tibet) una pirámide de cincuenta metros de altura, que presenta tres aberturas triangulares dos de las cuales están colapsadas. En el terreno circundante a la pirámide, se observan gran cantidad de estructuras tubulares huecas, de aspecto ferruginoso. Un análisis químico revela que su composición es de un 30% de óxido de hierro, más óxidos de sílice y calcio. Liu Shaolin, el ingeniero que realizó el análisis, indica que la interacción visible entre el hierro y la roca indicarían una extrema antigüedad.

Bueno, en este caso las imágenes son bastante aclaratorias. Veamos la pirámide y la «puerta triangular» que aún es accesible. Las imágenes proceden del vídeo de la expedición china.

He visto bocas de cuevas más geométricas que esto. En cuanto a la pirámide, no digo nada; la erosión provoca esto en muchos casos (por ejemplo los Tell (colinas) árabes son en muchos casos restos de edificaciones de ladrillo desmoronadas)  pero tampoco hay nada que muestre trazas de ser artificial: ni escalones, ni zócalo, marcas de escritura o escultura, piezas ensambladas… ahora a ver los tubos.

A la izquierda se ve un campo lleno de tubos; a la derecha el corte del suelo donde está empotrado uno. Claramente son huecos. ¿Restos de una superestructura, por ejemplo una refinería? Estos tubos no están dispuestos ordenadamente, no tienen tamaños parejos ni la misma profundidad. A primera vista, diría que son fósiles de los túneles que hicieron enormes gusanos marinos. Pero lo original es el material de que están hechos: óxidos de hierro, sílice y calcio. No hierro. Esto es un material rocoso y frágil. ¿Qué proceso, artificial, biológico o natural podría hacer esto? La respuesta es: varios.

En Louisiana, unos tubos de aspecto similar pero más grandes se formaron en torno a las raíces de árboles fosilizados, algo así como el travertino. En el sudoeste americano, los «tubos Navajo» son precipitaciones de hematita en arenisca (como ya hemos visto con las esferas de antes, la hematita hace cosas raras por sí sola). El caso de los Tubos de Baigong parece ser algo más original: rayos. Un terreno frecuentemente golpeado por descargas eléctricas atmosféricas puede formar tubos: la corriente toma estas formas (en realidad una matriz espiral) al atravesar el plasma o algunas rocas. En este caso, el óxido de sílice pudo combinarse con el hierro disuelto  y formar estas raras estructuras minerales.

Conclusión: Rayos y truenos!