Un paciente que ingresó en el hospital St. Paul de Vancouver (Canadá) por presentar un peligroso síntoma (se le dormían las piernas continuamente: es el síndrome de compartimiento, que indica un aumento de presión en los tejidos y puede acabar con lesiones graves en los nervios) iba a ser sometido a una operación de urgencias. Pero cuando iban a meterle una línea arterial en la muñeca, el equipo quedó impresionado al ver una sangre verde oscuro, en lugar del rojo intenso de la sangre oxigenada. Una sintomatología digna de las barrocas enfermedades de House… o tal vez del doctor McCoy.
La sangre verdosa, propia de algunas formas de vida invertebrada, es normalmente asociada a los extraterrestres; y en concreto a los vulcanos, para los seguidores de Star Trek.
Después de la sorpresa inicial, descubrieron que el paciente en cuestión era humano, pero estaba ingiriendo grandes dosis de un medicamento contra la migraña -Sumatriptan- que enlazaba peligrosamente grupos sulfuro a la hemoglobina de los glóbulos rojos, volviendo la sangre verde e incapaz de transportar oxígeno. La operación siguió su curso y podemos suponer que ahora su sangre vuelve a ser roja, como es lógico.



