
Un granjero chino, Wu Yulu, especialmente dotado para la mecánica y cuyo hobby es construir autómatas con cosas recuperadas de la basura, ha sufrido la pérdida de su casa en un incendio. El pobre hombre, para pagar las deudas que esto le ha acarreado, ha tenido que vender algunas de sus amadas creaciones. El precio es lo de menos. «No pude dormir durante varios días después de vender al niño, pero no había opción. Tengo que pagar mis deudas» dice Wu, que vive en el pueblo de Mawu, al este de Pekín.
Bueno, esperemos que salga del hoyo y pronto veamos más de las criaturas autómatas del señor Wu.
noticia vía BoingBoing.



