Leyendo comentarios sobre Ida, el nuevo fósil de prosimio* que tanto está dando que hablar en la comunidad científica (aparentemente más por el circo montado que por su relevancia paleontológica) descubro que hay una característica de algunos primates que desconocía: la toilet claw o garra de acicalamiento. No es más que una uña modificada (generalmente la del segundo dedo del pie) que sirve como escarbadientes y rastrillo para el pelo, allí donde no llegan los dientes.
Lo bueno es que no se trata de un ajuste personal sino que viene de fábrica, instalada en el código genético: entre los humanos, la uña del dedo meñique prolongada sirve también para estos usos (higiene íntima de nariz, oídos y piezas dentarias). En otros tiempos, esta uña se dejaba crecer como señal de nobleza (la nobleza china indicaba con sus uñas largas que no tenía que realizar trabajos manuales) como cucharilla de rapé y otras cosas**, y como herramienta multiuso variada: que los primates superiores somos más creativos con estas cosas. ¡Una mirada atenta a los alrededores puede mostrarnos que este primitivo rasgo atávico persiste entre muchos de nuestros congéneres!
* he puesto prosimio para provocar: en realidad es un primate a medio camino entre Strepsirrhini y Haplorrhini, ahí está su gracia y salero.
** cocaína, vamos.




Estas cosas son muy curiosas. Quien pensaría que la manía de dejarse la uña del meñique larga era genético y no por necesidad…
Al revés… Calzo hoy un dolor de cabeza de órdago… 🙁