Interesantísima cuestión, muy propia de estos tiempos, la planteada por Juan Pablo II y que estaba dirigida por el que era prefecto de la Congregación para Doctrina de la Fe (antigua Inquisición) y un habitual en este blog, Lord Benediktus XVI- Su Santidad Oscura.
El concepto del limbo, medieval con reminiscencias del antiguo Hades griego, implica que la justicia divina debe colocar en algún sitio a aquellos que no han sido bautizados; pero no puede castigarlos ya que tampoco han pecado, lo que se dice pecar-pecar. Es algo un poco desfasadillo pero, ¿qué más da? también la doctrina de la vis plastica o el Diluvio, y sin embargo muchos lo asumen cono realidad de facto.
En fin, que la Inquisición está en ello, supongo que la cuestión principal será: ¿es igual de no-pecador un bebé nacido muerto que uno abortado? Aaamiiigo…
Vaticano se plantea dónde van niños sin bautizar si no hay limbo



