¡No han cambiado nada los parques zoológicos en los últimos cien años! De las apestosas jaulas de hierro y cemento con animales hacinados y lejos de su entorno natural, hemos pasado a cuidadas reproducciones del ecosistema de cada bicho, zonas de privacidad, placas de plexiglás en lugar de rejas… aun así, la reproducción en cautividad es complicada: estimular a un animal salvaje a comportarse normalmente es difícil por muy bien simulado que esté el entorno. Así que una visita al pasado puede resultar esclarecedora…
Visitando el Zoo de Montevideo, Villa Dolores, he recuperado algunas visiones de mi infancia que condicionaron de alguna manera mi futuro… me encantaba estar rodeado de animales (ahora trabajo en un despacho lleno de informáticos). Pero el zoo está igual que siempre. Hay monos americanos en unas casitas de madera a escala, en medio de un lago donde se ubican las aves acuáticas. Esto resulta poco, ah, etológico diríamos, pero a los monos parece que no les preocupa.
¡En un foso podemos encontrar a un rinoceronte junto a varias aves y un avestruz africano! Lo mismo que antes: el comportamiento del agresivo paquidermo se ha adaptado al ave. Igual ocurre con los cientos de gatos que campan a sus anchas alrededor y dentro de las jaulas de zorros, capibaras, monos y sus primos mayores, espero que sin consecuencias nefastas. Cabría pensar que esto es una crítica a la administración del Zoo, pero no. Todo lo contrario…
La entrada al zoo es casi gratuita, excepto los miércoles que es gratis (Zoos modernos como el de Londres cobran un dineral por visitarlos). Las instalaciones son antiguas, y necesitan mejoras: pero los fondos no deben ser fáciles de obtener. Villa Dolores se construyó en 1894 a manos del matrimonio Dolores Pereira-Alejo Rossell y Rius sobre unos terrenos parcelados por Francisco Piria, el famoso empresario aficionado al ocultismo y la alquimia, pero pronto pasó a control estatal. Muchos de sus edificios se conservan tal cual, con la estética fin de siècle llena de elementos neoclásicos: estatuas de bronce, jarrones, jardines… pero este entorno de aspecto decadente alberga sorpresas. Nada más llegar, una algarabía de maullidos: en la jaula de los pumas, un cachorrito se quejaba mientras mamá puma lo llevaba en la boca de un lado a otro, apartándolo del macho. En las jaulas de los monos hamadríades (parecidos a los babuinos) dos o tres crías con pocos meses jugaban bajo la mirada vigilante de los adultos. Mientras que instalaciones zoológicas más modernas se desesperan por conseguir que sus residentes se reproduzcan, Villa Dolores parece tener propiedades afrodisíacas. ¿Cuál es su secreto? ¿La dieta? ¿La antigua alquimia? ¿el no tener tele por cable? Tal vez es que la vida, cuando está apretada, se abre camino.




Sera que tienen menos presión… No es fácil copular si te esta mirando mucha gente, que eso siempre da corte… xD