Ataque desde el cielo!

Hace algún tiempo me planteé jubilar mi Peyotito (un Peugeot 106 del ’98, fiel pero que ya empieza a tener achaques) y dudaba entre dos marcas: Peugeot o Toyota. Al final la sustitución no cuajó y el Peyotito sigue rodando. Pero me llamó la atención el problema que está dándole a la casa Toyota una anomalía en el comportamiento del pedal acelerador, que por lo visto se queda pisado o se levanta con lentitud… cosa que le pasa a mi coche desde hace años, incluso a veces se baja solo como si un pie fantasmal lo apretara.

El caso es que Peugeot está fabricando sus coches con la misma tecnología de Toyota, por lo menos un par de modelos, así que también se están viendo afectados por la anomalía. Parece que el fallo consiste en un diseño defectuoso del pedal acelerador, que cuando se desgasta se queda atascado; al menos esto es lo que dice el fabricante.

Claro que la causa podría ser algo mucho más retorcido, misterioso e improbable… una hipótesis que como himbestigadores del misterio tenemos no sólo que sopesar, sino dar por verdadera a priori. Veamos:

Un informador anónimo sostiene que lo que está afectando al sistema de aceleración de los Toyota son los rayos cósmicos, ese bombardeo incesante de partículas que nos atraviesa desde el espacio. Esta radiación afectaría a los delicados componentes electrónicos cada vez más abundantes en los coches, provocando efectos no deseados. A medida que la circuitería se miniaturiza -hablamos de elementos del tamaño de una docena de átomos- los efectos se vuelven más obvios e impredecibles.

De hecho estos efectos ya se constataron en los años cincuenta a nivel de ingeniería aeroespacial, y los sistemas electrónicos de vuelo incorporan sistemas de salvaguarda adecuados; no así los coches, que hasta hace muy poco consistían mayormente en tecnología macroscópica.

Claro, Toyota lo niega todo y descarta la prueba que demostraría esta teoría: meter un Yaris en medio del CERN. Un caso clásico de expediente X. Por mi parte, he preparado una funda de papel de aluminio para mi coche, muy parecida a la gorra del mismo material que llevo constantemente para evitar la manipulación mental alienígena. ¡Toda precaución es poca!

Atisbado en io9.

La imagen pertenece a los cromos de la colección Mars Attacks! de Topps, de los años ’60. Míralos todos!