Hay que tener cuidado con la interpretación de los sonidos que se graban por ahí. Ya no hablamos de psicofonías: el propio Tesla cuando probaba su nuevo invento -la radio- quedó espeluznado al oír conversaciones de salón y voces casi irreconocibles en el altavoz… de la única radio que existía en el planeta. Pensó que eran emisiones provenientes de Marte y añadió este misterio a la larga lista de curiosidades de que gustaba adornarse. Hoy creemos saber de dónde salieron esas voces: el cristal que se usaba para el circuito era fotosensible, y también detectaba cargas eléctricas expresándolas como sonido en un altavoz.
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Las audiciones de radio que vienen de Júpiter también ponen los pelos de punta, sobre todo imaginando las tormentas del tamaño de planetas que las han provocado. Pero aquí va otro experimento: una grabación obtenida bajo el hielo de un lago cerca de Berlín. Suena a batalla épica, ¿eh? No: es el crujido del hielo al expandirse bajo el agua.
Visto en BoingBoing.



