Clones

Este domingo reaparecía en el programa Cuarto Milenio de la cadena cuatro el tema de la Sábana Santa, en la variante del Sudario de Oviedo (uno de los muchos paños supuestamente manchados por las secreciones corporales de Jesucristo). Daba la impresión de que Iker había estado leyendo esto, porque la idea es muy buena: clonar a Jesucristo a partir del ADN presente en la sangre. Claro que sin mencionar la parte irónica de «un Hijo de Dios en cada hogar» y la foto de la oveja Dolly como el Agnus Dei.

Inmaculado TiburónEl tratamiento científico de los mitos es un tema arduo, pero jugando un poco con las ideas (y una cosa que se dijo, que sólo se había encontrado ADN mitocondrial, que por lo tanto pertenecía exclusivamente a María) se pueden sacar conceptos curiosos. Aquí partiremos de la hipótesis de que la Biblia es fuente totalmente verídica y documentada.

El ADN humano está en el núcleo de las células; la mitocondria, el orgánulo responsable del ciclo energético celular, lleva una vida aparte (de hecho se teoriza que en los tiempos primordiales era un ente independiente, que ahora vive en simbiosis dentro de cada célula). En el momento de la concepción, el único ADN del espermatozoide que pasa al óvulo es el nuclear, siendo el mitocondrial exclusivamente cosa de mamá.

No es raro pues, que el único ADN que se encontrara en la Sábana sea de María, ya que Jesús es un organismo partenogénico provocado por el Espíritu Santo. Esto lleva a la conclusión de que los núcleos celulares del Rey de Reyes eran haploides, con sólo la mitad de la dotación genética normal (de hecho, lo mismo que pasa con los espermatozoides y el óvulo).

Volvamos a la realidad. Hace poco, se supo de un tiburón que había criado partenogénicamente (sin intervención de macho). Pero los mamíferos no podemos hacer esto: hay un procedimiento llamado imprinting, una secuencia de activación de genes, que requiere participación de las dos «mitades» del material genético: sin esto el embrión no es viable.

De hecho hay un caso -humano- bastante raro, de un chico cuyo origen pudo ser un óvulo partenogénico que fue fertilizado después de empezar a dividirse, con lo cual los análisis de sangre dieron resultados bastante anómalos. El chico no era el mesías, sino una quimera; una mezcla de dos tipos celulares distintos.

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