Dildo mesolítico: la controversia

Para no perder la costumbre fálica de este blog, he aquí una noticia jugosa desde Escandinavia: un hallazgo en el yacimiento de Motala, en Östergötland (Suecia) de la época en que la moda de cultivarse la comida empezaba a llegar a Europa desde Asia: unos 8.000 años atrás. Esta época previa a la revolución neolítica fue rica en avances tecnológicos, y aquí suelen aparecer pruebas de ello: arpones de hueso, anzuelos… los sedimentos privados de oxígeno del río Motala conservan útiles de hueso y madera que no perdurarían en otras circunstancias. Así pues, que aparece este útil tallado en asta de ciervo y la primera hipótesis viene a decir que es un consolador de la Edad de Piedra.

Claro que el tamaño (12x2cm) no es que vaya a impresionar a muchas damas, pero la cuestión es antigua: ¿pudieron existir estos artilugios en tiempos antiguos? La verdad es que tiempo y habilidad manual les sobraba, y cuando las partidas de caza salían tras el rastro del uro las chicas se quedaban solas en la cueva… si acaso con los ancianos y el chamán que pintaba-sombras-en-la-pared (ancestro de los diseñadores actuales, como servidor). Y antes al igual que hoy, el pobre no daría abasto con tanta fémina echándosele encima: por tanto el invento del dildo o pene artificial es muy posible que corresponda a esta fatigosa época.

De hecho, algunos hallazgos como los de Dolni-Vestonice en Moravia, usualmente considerados representaciones femeninas estilizadas, para mí siempre han sido y serán dildos de diseño, de doble punta, con mango, testiculillos y estrías especiales. Y tienen casi 30.000 años! Esto muestra claramente lo subjetivo de las interpretaciones arqueológicas más remotas.

Pero el otro extremo del útil de Motala podría dar una pista para otro uso popular en el Mesolítico: una herramienta de presión para hacer saltar lascas finas en cuchillos de piedra, con lo que se consigue un filo aserrado muy potente. Es más probable que se usara para esto, aunque ¿quién sabe? podría haber tenido un doble uso. El diseño sueco es sido práctico e ingenioso: siempre he pensado que al IKEA le falta un apartado de sex-shop.

Noticia en Live Science.