El Campamento del Terror

inkedVadeando esta ola de paranoias pederastas que se ha impuesto, de repente me encuentro con esta ilustración de Harrison Cady para Boy’s Life, un suplemento infantil de 1936. Miradla con cuidado porque no tiene pérdida: el gozoso sueño de un preadolescente mostrando todo tipo de torturas al mejor estilo de El Bosco. Ojos saltados, avispas, serpientes, empalamientos, aceite hirviendo… con este panorama, me pregunto si a estos pobres chicos una violación o dos realmente les importaría un comino.

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2 comentarios

  1. Me encanta vuestra propuesta. Realmente estamos sumergidos en un oceano de hipocresía y de gandallez (sic local de México). Si lo vemos bién, los principales pederastas han sido aquellos que, en nombre de «la educación infantil», se han consagrado a torturar por generaciones a todos los niños. Ejemplos: Los payasos del circo, las maestras de kinder y sus fiestas didacticas, los guiñoles, los programas radiofónicos «infantiles» que se proponen tratar a los pobres infantes como si les hubieran aplicado algunos electroshocks para dejarlos estúpidos, y así podría seguir. El problema es que a los chicos no se les trata como humanos, sino como a una especie de eslabón perdido entre la mascota y el hombre.

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