Las Catacumbas de París son una serie de túneles excavados bajo la ciudad a lo largo de los años, desde la original Lutetia de época romana. Estas canteras subterráneas proveían de piedra para la construcción y habilitaban un espacio extra para diversos usos: cuando en el siglo XVIII los cementerios empezaron a desbordar -debido a la imparable expansión de la ciudad- los túneles empezaron a utilizarse como osario. Allí descansan los cuerpos de más de siete millones de citoyens, en la húmeda oscuridad; la mayor parte de estas secciones están clausuradas y son inaccesibles al público, quedando muchas de ellas sin cartografiar y olvidadas.
En 2004, un grupo de la policía estaba realizando un entrenamiento rutinario en un tramo de túneles cuando descubrió un cartel de «OBRAS-NO PASAR«. Un poco más adelante por el pasillo había una cámara de seguridad encendida y registrando, y un sensor que activaba una grabación con ladridos de perros.
Más allá el equipo descubrió una caverna de 400m2 con una sala de cine totalmente equipada: pantalla, sillas, proyector y un montón de películas variadas desde clásicos del cine negro a novedosos thrillers (no había porno). Al otro lado de la caverna se abría un café restaurante equipado también con todo: licores… una cuscusera… La policía alucinaba, el lugar tenía línea eléctrica perfectamente instalada y lo que parecían ser tres líneas de telefonía fija.
Tres días más tarde, una brigada volvió al lugar acompañada de técnicos electricistas para rastrear de dónde venía el tendido. Pero los cables estaban cortados, y una solitaria nota en el suelo decía: «NO INTENTEN ENCONTRARNOS«.
Grupos de exploradores urbanos dicen que esto no es un caso aislado, y casi se le puede atribuir la autoría del «cine underground» a La Mexicaine de Perforation, un grupo artístico clandestino que se dedica a ocupar sitios públicos inutilizados para fines positivos. Pero lo que pueda haber en esa ciudad escondida bajo París… ya lo dice un explorador:
«-Tíos, no tenéis ni idea de lo que hay ahí abajo».*
Descubierto en Atlas Obscura, un sitio interesante para viajeros y exploradores de lo extraño.
*(con acento francés)




Desde luego hay gente con muchísimos recursos…
Lo de instalar una grabación con ladridos de perros, es de lo mejor que he oido nunca… 🙂
Sí, tiene algo de maquiavélico, casi se diría un Moriarty (o más bien Fantomas, ya que estamos en París)