Dentro de la afición actual por mapear los genes de cualquier cosa, acaban de descubrir el gen que (podría) ser responsable de la adicción a la cafeína.
Habitualmente, las moscas de la fruta comunes –Drosophila melanogaster para los amigos- no beben café; les molesta su amargo sabor (esto exceptuando los cafés muy dulces o las moscas que hay en mi oficina, pero esas están locas). Se ha probado que aquellas moscas que carecen del denominado gen Gr66a no tienen ningún problema en beberlo, aunque no parece estar ligado sólo al amargor sino a alguna característica concreta de la cafeína que los receptores químicos de la mosca captan.
Tampoco implica esto que lo que perciben las pelusas gustativas de la mosca sea lo mismo que nuestras papilas, pero ya se apunta una nueva excusa biológica para otra de nuestras adicciones cuando ésta sea declarada ilegal.




A veces no te da la sensacion de que se hacen investigaciones que realmente tienen poca utilidad…?
De esto no creo que se pueda sacar mucho beneficio, deberian investigar el cancer y no mirar si a las moscas les gusta el cafe…